Escondido al final de una calle tranquila, este terreno en la ladera ofrece un refugio sereno, marcado por su profunda conexión con la naturaleza. La pronunciada pendiente está cubierta de árboles maduros y exuberante vegetación, creando una bóveda natural que evoca la sensación de un parque privado. Con el bosque protegido como vecino, disfrutará de una privacidad absoluta. A pesar de esta sensación de aislamiento, se encuentra a un corto y refrescante paseo del río, donde el murmullo del agua y la fresca brisa del bosque se convierten en un lujo cotidiano.