Nuestro PORQUÉ

La declaración colectiva de propósito de
los vecinos de Ecovilla San Mateo

Una comunidad creada con intención

Crear una comunidad genuina, de esas donde las personas realmente se sienten vistas y conocidas, donde la confianza es profunda y la vida compartida se siente viva de verdad, rara vez sucede por casualidad.

En Ecovilla San Mateo participamos conscientemente en la creación de la cultura de la que queremos formar parte. Una cultura que nos apoye a cada uno para vivir plenamente, construir relaciones profundas y significativas, y descubrir nuestro lugar único dentro de una comunidad vibrante y con propósito.

Estamos aprendiendo y practicando cómo vivir de manera regenerativa en todos los niveles.

Ecovilla es un lugar que recibe a personas de todos los orígenes y creencias. Creemos que es posible vivir una vida más plena y hermosa a través de una conexión más profunda con nosotros mismos, con los demás y con la naturaleza.

Nuestras diferencias nos fortalecen. Aquí conviven personas de más de cuarenta nacionalidades, y esa diversidad es parte de lo que mantiene viva a esta comunidad.

Nuestra forma de entender la comunidad no le pide a nadie que deje de ser quien es. Hay espacio para el camino de cada persona, y queremos que quienes viven aquí puedan desarrollarse plenamente y expresar sus propios dones.

Creemos en hacernos preguntas como estas:

  • ¿Y si el cambio verdadero también puede incluir belleza y alegría?
  • ¿Y si, en lugar de reaccionar desde el miedo, elegimos responder desde el amor?
  • ¿Y si dejamos de esperar el plan perfecto y confiamos en que lo que tenemos hoy es suficiente para empezar?
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Cinco compromisos que guían nuestra convivencia

Estos compromisos nacieron de conversaciones, distintos enfoques y de la experiencia vivida de más de cien personas que hoy llaman hogar a este valle. Ninguno de nosotros tiene todas las respuestas, y justamente de eso se trata. Cada uno aporta a darle forma a lo que viene.

Nuestros compromisos no son reglas. Nadie tiene que firmar nada ni hay alguien encargado de hacerlos cumplir. Son una orientación compartida que elegimos asumir juntos, sabiendo que irán evolucionando al mismo tiempo que nosotros.

Existen porque una comunidad genuina no se construye simplemente esperando que las personas se traten bien. Se construye cuando elegimos practicarlo conscientemente.

 

Nos hacemos responsables de nuestra propia experiencia.

Cuando algo se pone difícil, tratamos de preguntarnos qué nos toca aprender de esa situación, en vez de esperar primero a que otra persona cambie. Así es como la confianza puede crecer entre vecinos.

Mantenemos la curiosidad.

El crecimiento sucede en ese espacio entre lo que ya sabemos y lo que todavía no comprendemos. Cuando una opinión o una historia que nos contamos sobre alguien empieza a sentirse demasiado fija, tratamos de mantenernos abiertos el tiempo suficiente para preguntarnos qué más podría ser cierto.

Practicamos el aprecio y la generosidad.

Siempre hay más cosas funcionando bien de las que solemos notar. Elegir verlas no significa ignorar los desafíos reales. Significa afrontarlos desde un lugar interno con más recursos para aportar.

Abordamos las tensiones de forma directa y respetuosa.

La tensión nos da información; no es algo que tengamos que evitar. Cuando algo no se siente bien, tratamos de hablar directamente con la persona involucrada, con honestidad y cuidado, en vez de dejar que la situación se convierta en distancia.

Recordamos que estamos experimentando.

Estamos construyendo algo que no ha existido aquí antes, y eso naturalmente trae incertidumbre. Tratamos de sostener nuestros planes con flexibilidad y de ver los momentos en que las cosas no salen como esperábamos como información valiosa, en lugar de verlos como un fracaso.

Aprendemos sobre la marcha

Estos compromisos no nos piden estar siempre de acuerdo ni ser complacientes. Nos invitan a actuar con autenticidad y valentía, y a volver a orientarnos, una y otra vez, hacia aquello que queremos crear.

También nos invitan a practicar nuevas formas de relacionarnos y de estar en comunidad, respetando una individualidad sana como base para una interdependencia que nos permita florecer juntos.

¿Qué se vuelve posible cuando realmente confiamos unos en otros? ¿Cuando sentimos que podemos ser honestos con seguridad, y que nuestras relaciones son una fuente de apoyo en vez de un riesgo?

Estamos aquí para descubrirlo.

 

Si esta es la clase de comunidad que has estado buscando,
nos encantaría que nos conozcas mejor.